Un llamado a los copropietarios

Por Jaime Rodríguez Azuero

–La importancia de su participación para la buena gestión y la sana convivencia en propiedad horizontal –

La participación ciudadana es uno de los derechos más importantes adoptados por la Constitución Nacional. Si bien se concibe su aplicación en la deliberación orientada a la formulación e implementación de las políticas públicas, debe entenderse como derecho aplicable a cualquier tipo de comunidad y con miras a la toma de decisiones que son del interés colectivo. 

Ahora bien, la participación debe entenderse como un deber de todos. Más que un derecho, debe considerarse como una obligación, pues de la deliberación entre comuneros se desprenden decisiones determinantes para los intereses de una comunidad. 

Existen innumerables instancias de participación, siendo las asociaciones de vecinos y las juntas de acción comunal unas de las más conocidas. Estas organizaciones representan grupos de interés, tales como jóvenes, adultos mayores, indígenas, afros y comunidad LGBT, entre muchos otros.

Dentro del sector privado, la participación está asociada a diversos tipos de organización, entre los que encontramos las llamadas juntas directivas o consejos de administración. Los miembros de la mayoría de estas instancias actúan como cooperantes en la buena marcha de sus entidades y lo hacen de manera benévola, no lucrativa, en especial los miembros de los consejos de administración de las copropiedades residenciales.

A ellos debemos reconocerles y agradecerles su labor. Pero no solo eso, es necesario que cooperemos con el buen ejercicio de la función que han asumido generosamente, asistiendo a las reuniones convocadas, poniéndolos en conocimiento de situaciones o actuaciones extrañas, preguntándoles sobre la marcha de la administración, y exigiéndoles rendir informes y cuentas debidamente auditados y soportados.

Lo anterior nos lleva a una reflexión muy importante respecto a la responsabilidad civil y penal que asumen quienes integran los órganos de dirección: miembros del consejo, administrador, contador y revisor fiscal. Ellos deben entender que han asumido una pesada carga y una responsabilidad que los obliga a ejercer unas funciones claramente establecidas en la Ley de Propiedad Horizontal; a pedir y rendir cuentas; a presentar informes; a dar soportes de las operaciones bancarias, del pago y la vigencia de los seguros y del cumplimiento con las obligaciones laborales y tributarias; a hacer los registros correspondientes en la Cámara de Comercio; y, desde luego, a levantar y firmar actas.

Con frecuencia nos enteramos de malos manejos de administradores, contadores y revisores fiscales. Tengamos clara la responsabilidad que todos -copropietarios, miembros (y no miembros) del consejo de admiración- debemos asumir frente a ello. Y, por favor, denunciemos ante las instancias judiciales pertinentes los delitos cometidos por terceros y evidenciemos entre nuestros vecinos la responsabilidad que tienen para que estos hechos no se repitan.

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