Bicicletas vs. peatones

Por Miryam L. Ochoa – Miembro del Consejo Administrativo de Asoretiro
 

Cuando entró en funcionamiento el carril exclusivo para las bicicletas en la carrera 11, sentí preocupación como conductora de carro, pero alivio como peatón.

Caminar por los barrios La Cabrera, El Nogal y El Chicó es un privilegio y da gusto, y poder volver a andar sin preocupación por la posibilidad de ser arrollada por una bicicleta en los andenes del costado occidental de la carrera 11, me resultó un regalo inusual de la Alcaldía Mayor, pero muy bienvenido.

Sin embargo, si bien las autoridades se preocuparon por delimitar el carril de la ciclorruta, colocar semáforos especiales para facilitar el cumplimiento de las normas de tránsito en los cruces y borrar las marcas de los andenes, mucho de eso quedó en la ilusión.

Día a día encuentro muchas bicicletas que prefieren transitar por los andenes, andar en contravía por las calles y carreras, y no hacer el pare en los semáforos para atender las señales de tránsito ni para respetar a quienes nos atrevemos a utilizar ese espacio público y privilegiado para el peatón que es el andén.

Somos objeto de pitos, silbidos y gritos que nos advierten que podemos ser atropellados. Ni hablar de los insultos, tan propios de algunos jóvenes de hoy, para quienes pasamos de los cincuenta años. Parece como si fuera poco el tener que zigzaguear alrededor de los vendedores ambulantes y los recicladores que invaden los andenes.

¿Por qué las autoridades se preocupan por delimitar las vías para carros y bicicletas y no por velar por el bienestar de quienes caminamos para ir al trabajo, tomar un bus, ir de compras o simplemente caminar? Creo que si adoptáramos avisos que envíen el mensaje de “vía peatonal”,  podríamos recuperar ese espacio que con el advenimiento de las grandes urbes y el incremento inusitado de carros, motos y bicicletas, estamos perdiendo.

Ojalá en un futuro cercano podamos caminar tranquilamente, sin privarnos de los paisajes por tener que estar alertas ante un ciclista que raudamente circule de manera ilegal por los andenes. Las autoridades no les llaman la atención a estos biciusuarios porque, dicen, no existe una reglamentación detallada. No obstante, lo grave es la falta de cultura ciudadana y el creerse dueños del espacio público.

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