La Vieja se quedó pequeña para tantos visitantes

Según cifras de la EAB, durante enero de este año 27.507 personas visitaron la quebrada, mientras que en el mismo periodo de 2013 esa cifra fue de tan solo 96. La comunidad exige mayor control de las autoridades en el flujo de visitantes.

Diez meses después de la decisión del Distrito de ampliar el horario de acceso a la quebrada La Vieja, continúa la preocupación por parte de asociaciones como Amigos de la Quebrada La Vieja y Amigos de la Montaña, debido al impacto ambiental que genera a este sendero la visita de miles de personas, sobre todo durante los fines de semana.

Antes, cuando el horario de visita era de 5 a.m. a 9 a.m., los sábados y domingos, subían alrededor de 1.900 personas a la quebrada. Ahora, y en esto radica la intranquilidad, la cifra de visitantes se ha duplicado, pues es posible permanecer allí hasta las 4 p.m.

De acuerdo con datos de la Empresa de Acueducto de Bogotá (EAB), dueña de los predios de La Vieja, comprendidos entre la franja de adecuación y el Área de Reserva Forestal Protectora del Bosque Oriental de Bogotá, durante enero de este año 27.507 personas visitaron el sendero, mientras que en el mismo periodo de 2013 esa cifra fue de tan solo 96.

Precisamente, teniendo en cuenta estas cifras y las solicitudes de la comunidad, desde el año pasado la EAB comenzó a realizar los estudios de carga del sendero para entregarlos a la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), la cual está a cargo de la protección de los cerros orientales.

Cabe decir que las peticiones de la comunidad no son solo frente al control del número de visitantes del sendero, sino a la inspección de las autoridades a la entrada de este, sobre la avenida Circunvalar, pues el mal parqueo durante los fines de semana y el ruido en horas de la mañana, llenan de zozobra a los vecinos del sector de Los Rosales.

Abrir más senderos, la apuesta

Andrés Plazas, presidente de la asociación Amigos de la Montaña, asegura que “la quebrada La Vieja es hermosa, pero no se puede negar el impacto medioambiental en el sendero por la calidad de visitantes”. Es por esta razón que, según él, se hace indispensable la entrega de los resultados de los estudios de carga.

Sin embargo, para Plazas, además de regular el número de visitantes, es necesario abrir más senderos, no solo en la zona norte de la ciudad, sino a lo largo de ella, como Usme.

“Los ciudadanos tienen derecho a caminar La Vieja y los cerros, por ello hay que hacer público el uso de esos lugares. De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), un centro urbano como Bogotá debería contar con un mínimo de 10 metros cuadrados de espacio público verde efectivo por cada habitante, siendo 15 metros cuadrados lo deseable. Pese a ello, el promedio de la capital está en 3,93 m2, principalmente en las localidades de Engativá, Teusaquillo y Usaquén”, explicó el presidente de Amigos de la Montaña.

Por otra parte, ante la iniciativa que ha tomado el Distrito de abrir otros senderos en los cerros orientales, como el de La Aguadora, a la altura de la calle 119, es necesario, según Plazas, que siga existiendo acompañamiento de la Policía y que, además, se procure tener paramédicos y hasta baños para los visitantes. Así, se reducirá el impacto ambiental.

Quebrada la vieja

Quebrada la vieja

Quebrada la vieja

¿En qué van los estudios?

El próximo 15 de junio serán entregados a la CAR los estudios de capacidad de carga del sendero La Vieja. De acuerdo con la EAB, se está pensando en tomar medidas para regular la cantidad de gente que visita la quebrada, sin necesidad de decir: “Solo pueden subir 200 o 300 personas”.

Para ello, según funcionarios de la EAB, se está diseñando una ‘App’ con la que “se pretende llevar un registro exacto de la cantidad de personas que caminan por los senderos”, así como del día y la hora de su visita.

El objetivo del sistema de inscripción por medio de la ‘App’ -que es un programa piloto- es que solo las personas que se registren sean quienes puedan ingresar a La Vieja. “Si vemos, por ejemplo, que el domingo a las 7 a.m. va a asistir mucha gente, se informará a través de la ‘App’ que el cupo para ese día, a esa hora, está lleno”, indicó uno de los voceros de la EAB.

Frente a las denuncias por el impacto tanto al agua de la quebrada como del sendero peatonal, la EAB afirma que se hicieron estudios hidrobiológicos en los que se comprobó que el agua no está contaminada y que es pura; es decir, no se ha visto afectada por la cantidad de visitantes.

Hace un par de semanas, la revista El Retiro acompañó a la EAB en un recorrido por La Vieja, en el que se evidenció que no ha habido erosión en los alrededores del sendero peatonal, aunque sí hay un número limitado de caminos abiertos para los visitantes.

“Hay zonas en las que el piso no se ve verde, pero no es por erosión a causa de los visitantes, sino porque hay muchos eucaliptos, que botan ciertas sustancias que terminan impactando el suelo. Frente a los caminos que abren las personas, se está intentando bloquearlos, aunque el propósito es educar a las personas sobre el cuidado de La Vieja”, explicó la EAB.

Vale la pena anotar que, en la actualidad, entidades como el Instituto Distrital de Riesgos y Cambio Climático (Idiger), el Jardín Botánico de Bogotá (JBB), la Secretaría Distrital de Ambiente y la Empresa de Acueducto de Bogotá (EAB), están realizando los diseños para la interconexión de los senderos en los cerros orientales a lo largo de la ciudad, que podría comenzar en enero de 2018.

En estos estudios se contemplan aspectos como la sustitución de plantación en ciertas zonas, donde hay especies que impactan negativamente el suelo. Ese es, precisamente, el caso en algunos puntos de La Vieja.

Otro asunto por trabajar

Para Mario Calderón, uno de los vecinos de La Vieja, además del número de personas que asisten al sendero, el problema está en el desorden en la zona de ingreso, sobre la Circunvalar, que ha afectado a los residentes del sector.

“Es cierto que toda la ciudad tiene derecho a asistir a esta quebrada, faltaba más; este cuerpo de agua no es solo de quienes vivimos en Los rosales. Sin embargo, pedimos que haya más presencia de policías de Tránsito en la zona, porque los fines de semana uno ve ‘mal parqueados’ a lado y lado de calle 71”, manifestó Calderón.

El orden a la entrada de La Vieja es otro de las peticiones de los residentes más cercanos a esta quebrada. Al parecer, decenas de personas suelen reunirse allí a hacer calentamientos y ejercicios antes de ingresar, lo que termina por convertirse en un bullicio constante desde tempranas horas.  “Imagínese escuchar ruido frente  a su apartamento todos los días, a eso de las 5 de la mañana”, concluye Calderón.

¿Qué pensar de la quebrada La Vieja?

Por Ximena Zambrano
Directora de la Asociación de Amigos de la Quebrada La Vieja

Desde hace más de 30 años, la Asociación de Amigos de la Quebrada La Vieja desarrolla un proceso de mantenimiento y de cuidado que ha convertido a la quebrada en una zona hermosa, digna de imitar.

Ximena Zambrano

Dicho proceso fue llevado al Plan de Desarrollo de Chapinero 2008 - 2011, como el proyecto ‘Recuperación Integral de las quebradas’. Apuntó inicialmente a las quebradas Las Delicias y Morací, con el propósito de aplicarlo después a las restantes 10 quebradas de la localidad de Chapinero. Sin duda, a la fecha hay una respuesta al objetivo de transformar no solo estos cuerpos de agua sino los barrios aledaños; se ve en la actitud y el comportamiento de la comunidad.

Para el periodo 2012 - 2016, el plan de desarrollo distrital incluyó el proyecto de recuperación de quebradas como un eje principal, tratando de seguir el impulso de años anteriores; se buscó trabajar por el mantenimiento de las quebradas Las Delicias, Morací y El Chulo. Sin embargo, todo eso parece haber quedado en buenas intenciones.

Este gran proyecto, orientado a propiciar el aumento de espacios verdes para el goce y el disfrute de las comunidades, da a conocer a La Vieja como destino turístico, de paseo y esparcimiento. Precisamente, esa divulgación sin estudios técnicos y sin un control adecuado, ha ocasionado un gran deterioro del sendero de la quebrada, a causa del exceso de visitantes.

Claro, la sobrecarga que está sufriendo la quebrada se puede interpretar como la necesidad que tienen los bogotanos de espacios como este, por los beneficios que trae a la salud física y mental. Sin embargo, es pertinente adecuar la red de senderos ya existente en los Cerros Orientales, para que no se sature un solo sitio, sino que los ciudadanos disfruten de norte a sur de este corredor verde.

La petición a las autoridades competentes, que hacen el barrio y toda la zona afectada por este despliegue publicitario que se le ha dado a La Vieja, es que se retomen los horarios iniciales de apertura y visita de la quebrada (lunes a sábado de 5:30 a.m. a 9 a.m.), que se limite el número de personas que acceden al sendero, y que cualquier cambio o decisión en las dinámicas no sea caprichoso y obedezca a estudios previos.

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