Quinta Camacho, un barrio a la inglesa

En el corazón de Chapinero, entre las calles 67 y 72 y la carrera Séptima y Avenida Caracas, aparece entre reliquias arquitectónicas uno de los barrios más emblemáticos de Chapinero.

Transcurrían los primeros años del siglo XX. Bogotá vivía una expansión demográfica considerable ocasionada por el crecimiento de la ciudad hacia la periferia.  La creación de una nueva línea del tranvía que iba del centro a la Av. Chile impulsaba la construcción de nuevos barrios en sectores como Chapinero, Usaquén y Suba, donde las familias más adineradas empezaron a desplazarse.

Precisamente, Enrique Camacho –un prestante santafereño– compró por aquella época cerca de 20 fanegadas de tierra (a dos centavos la vara) al norte de Chapinero. Allí estuvo situada por varios años su casa, en la carrera 13 con calle 68, la cual se convertiría en el barrio Quinta Camacho.

Aunque se conoce muy poco de don Enrique, los mitos que han acompañado a Chapinero lo describen como un hombre alto, taciturno y que solía llevar traje negro, sombrero de copa y paraguas. No hablaba con nadie y caminaba ensimismado con las manos atrás.

Sobre su mansión, la Quinta Camacho, se tejieron historias que hasta hoy no han sido esclarecidas pero que los bogotanos han pasado de una generación a otra para inmortalizar  las curiosidades del antiguo Chapinero. Se decía, por ejemplo, que aquella amplia casona rodeada de pinos y eucaliptos era lúgubre y tenebrosa.

Además, se rumoraba que –hacia 1914– Leandro Sánchez de León, alias 'Cacheta', un afamado torero español que vino a dar corridas a la ciudad, había sido asesinado en la Quinta Camacho; luego de hospedarse en la casona por unos días, jamás volvió a ser visto.

A finales de la década de los 30, los Camacho empezaron a vender sus terrenos a distinguidas familias que llegaban para quedarse por largo tiempo en aquel lugar. Hacia los años 50, allí se habían levantado grandes y hermosas casas quintas, inspiradas en la arquitectura inglesa y europea, parecidas a las de don Enrique.

En la actualidad…

Con muros de ladrillo y techos inclinados, en medio del concreto de la urbe bogotana, sobresalen majestuosas las casas de estilo inglés que atesora Quinta Camacho.

Este sector, declarado bien de interés patrimonial desde el año 2000 –gracias a los vestigios arquitectónicos que aún conservan sus calles–, ha sufrido transformaciones considerables, y ha sido inevitable que el oleaje de la modernidad lo alcance. Sin embargo, todavía permanecen, como suspendidos en el tiempo, varios de los predios que pertenecieron a políticos y personajes influyentes del siglo pasado; algunos están habitados por familias que llevan décadas viviendo allí, otros se han convertido en sede de restaurantes, fundaciones, almacenes de ropa, galerías de arte y supermercados.

Las casas que circundan al parque Giordano Bruno –en la calle 69 entre carreras 9ª. Y 10ª–, por ejemplo, hoy hacen parte de una de las calles más reconocidas de Chapinero en temas de moda. Estos predios ya no son usados como vivienda, sino como sede de importantes marcas de ropa, lencería, joyas y decoración. Además, el lugar se ha convertido en punto de encuentro para los amantes de la buena mesa, pues allí funcionan reconocidos restaurantes con oferta nacional e internacional.

A esas casas de conservación se suma aquella en la que funcionaba la Embajada Alemana, en la carrera 11 con calle 70, en la que hoy se encuentra una de las sedes del supermercado Carulla; la del Hotel Casa Medina, en la Séptima con calle 70; la que era la residencia del expresidente Carlos Lleras Restrepo, en la calle 71 abajo de la Séptima y que hoy hace parte de los predios de la Universidad Jorge Tadeo Lozano; y la de las oficinas de la constructora Pedro Gómez, también en la Séptima con calle 70.

Rescatando historia

Barrio Quinta Camacho actualidad

Con cerca de ocho décadas encima, el barrio Quinta Camacho ha librado varias batallas para evitar que su esencia se nuble por el obligatorio desarrollo de Bogotá como una metrópoli de cemento que crece hacia arriba y que a veces olvida sus más preciadas joyas arquitectónicas.

Por fortuna, tal fenómeno, en el que cada vez son menos los recuerdos de la Bogotá Antigua, ha exhortado a los ciudadanos a unirse para proteger su patrimonio, el tangible e intangible.

La Corporación Quinta Camacho es, precisamente, uno de los resultados de ese destacado trabajo comunitario, que ha permitido –desde los años 90 – que este barrio se mantenga y mejore sus calles.

Aunque como cualquier otra asociación vecinal, la de Quinta Camacho trabaja por resolver temas a corto y largo plazo en materia de seguridad, movilidad y malla vial, la preservación del barrio y el cumplimiento del uso del suelo se han convertido desde hace varios años en sus principales motivaciones.

Tudor, la influencia

Las casas que aún conserva el barrio Quinta Camacho, y por las cuales es reconocido, tienen su origen en el estilo inglés Tudor, en el que fueron inspiradas. Esta corriente arquitectónica y de diseño surgió en el siglo XVI en Inglaterra luego del periodo gótico.

Un aspecto palaciego se evidencia en  los techos delgados y empinados: fachadas de ladrillo cubiertas por enredaderas, majestuosas chimeneas, y marcos y columnas de madera, estuco y piedra.

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