El artista que utiliza basura para limpiar los océanos

Mauricio Mayorga

 

Las obras del artista chapineruno Mauricio Mayorga no están hechas con pintura ni sobre un lienzo; el suelo y un montón de objetos reciclados son los materiales con los que les ha dado vida a coloridas y particulares instalaciones artísticas en Estados Unidos, España, México, Suiza y Colombia; las comunidades de aquellos lugares han participado en las recolecciones de los residuos que, más adelante, se convierten en arte.

Mientras la Isla de basura, ubicada en el Océano Pacífico, ya mide 1,6 millones de kilómetros cuadrados (tres veces el tamaño de Francia), Mayorga se muestra igual de perseverante que un carroñero marino. Desde su vocación artística, ha hecho de la basura el motor de sus obras y hoy les apuesta a todas las iniciativas que adopten el reciclaje como un método de educación ambiental desde la primera infancia, para que el plástico no llegue a los océanos. 

Cuando Mayorga le dijo adiós a las asesorías empresariales y las juntas directivas en Latinoamérica y Nueva York hace 20 años, la basura fue su segundo camino. Su pasión lo adentró en el mundo del reciclaje hasta encontrar en las tapas de plástico, las latas, el cartón, el vidrio y la chatarra, el insumo ideal para sus intervenciones, con las que le ha dado la vuelta al mundo y las cuales han sido replicadas en comunidades vulnerables, instituciones educativas y hasta en los pasillos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). 

Basura Limpia, como llama a su proyecto, empezó con una propuesta educativa que hizo eco en 2011, cuando desde el Congreso Internacional de la ONU fue invitado para que replicara esta iniciativa en todo el mundo. Fue así como Mayorga les propuso a todos los embajadores trabajar de la mano de los niños y reunir así material reciclado para luego hacer un performance en las sedes de dicha institución en cada país. 

Desde el año 2000, su apartamento, ubicado en Chapinero Central, ha sido la incubadora de sus obras de arte. Allí, hace montajes de esculturas con tapas, cartón y madera reciclada, sin utilizar ni una sola gota de pegamento, pues es un elemento tóxico. Las intervenciones de Mayorga son hechas con las comunidades, a donde llega con sus habilidades artísticas, su conciencia ambiental y su capacidad para sacar adelante importantes proyectos. 

Aprovechando su larga trayectoria y la estrecha relación que ha tenido con actores importantes en el tema, Mayorga planteó una propuesta para que en Colombia se implemente desde el primer año de escuela el reciclaje, “de tal forma que cuando el niño empiece su etapa escolar, lo primero que aprenda sea a reciclar”, añade el artista, quien ha tenido diferentes reconocimientos, como el del Centro de Información de las Naciones Unidas para Colombia, Ecuador y Venezuela, donde fue portavoz aliado por su trabajo en pro de los mares, y en Chile, donde fue invitado especial durante la exposición Museo Presidente Pedro Aguirre Cerda.

¡A empoderar a los niños!

Museo memoria

Aunque su misión es empoderar a todas las generaciones de los colegios y escuelas del país, Mayorga, un rolo con acento paisa, asegura que no existe una fórmula universal para lograr dicho objetivo, pues cada lugar tiene sus problemáticas particulares (la contaminación de la Costa Atlántica es diferente a la de Bogotá) y por ello lo que pretende es guiar y ser el puente entre cada institución que lo quiera contactar y otros organismos que puedan ayudar en el desarrollo de su propia metodología. 

Según sus cálculos, por cada lugar que desarrolle un proyecto educativo relacionado con el reciclaje, en cinco años se minimiza considerablemente la contaminación con residuos no orgánicos. Por tal razón, el reto para Mayorga es tan grande como el mismo mar que defiende, pues espera poder llevar su mensaje de conservación a todos los colegios públicos y privados para que desde las primeras clases se incentive el reciclaje. 

No se trata de una materia obligatoria y aburrida. La idea, por el contrario, es que los niños sean motivados para reciclar y hacer de ese material (envases, envolturas y papel) una herramienta para crear obras de arte y llevarlas a festivales y concursos nacionales e internacionales que premian estas iniciativas. 

El sencillo proceso de separar y reutilizar los residuos en lugares apartados, donde las comunidades conviven con la basura, “no solo disminuye la contaminación, también mejora las condiciones de vida, aumenta la satisfacción personal y puede generar un ingreso económico”, dice el artista. 

Asimismo, cuando los colegios emprenden un proyecto de reciclaje como este, se logra transformación social a partir del arte y la educación. “Esto no solo va a cambiar la conducta de los estudiantes desde su primer grado, también se irá involucrando a otros participantes, hasta que se empiece a blindar a toda la comunidad”, asegura Mayorga mientras termina de armar su más reciente obra: La isla de basura, una instalación de casi 10 metros de ancho que hace referencia a la contaminación de las urbes a causa de las fábricas, representadas con pitillos, madera, cajas de cartón y latas. Se espera que esta pieza pueda armarse próximamente con ayuda de comunidades de Lima, Perú.

Etiquetas
Comparte:

Añadir nuevo comentario

CAPTCHA
Resolver esta pregunta es necesaria para continuar CAPTCHA de imagen
Introduzca los caracteres mostrados en la imagen.