¡A jugárnosla por la Zona Rosa!

La importancia que un sector como la Zona Rosa tiene para la capital es irrefutable. Este cuadrante, comprendido entre las calles 80 y 85 y las carreras 11 y 15, ha sido durante muchos años un epicentro gastronómico, cultural y turístico.

El agite en el lugar también es innegable; allí llegan todos los días, en especial los fines de semana, centenares de personas en busca de un tiempo de esparcimiento al interior de alguno de los más de 500 establecimientos comerciales con los que cuenta.

Zona rosa

Precisamente, además de causar un deterioro paulatino, la dinámica imparable de este punto del norte de la ciudad ha traído varios males preocupantes: inseguridad, ventas ambulantes por doquier, invasión del espacio público, desaseo en las calles, violación del uso del suelo,  problemas de orden público, mal parqueo, ruido, venta de drogas, explotación sexual, en fin. Digamos que en los últimos años la Zona Rosa ha figurado en los medios de comunicación y ha estado en boca de los ciudadanos más por malas que por buenas noticias, entre ellas la muerte del joven Luis Andrés Colmenares (2010) y del médico Carlos Fabián Herrera (2017).

Por eso, cuando hace un par de meses se firmó el pacto ‘Me la juego por la Zona Rosa’, liderado por la Administración Peñalosa, fue inevitable para muchos ciudadanos, sobre todo chapinerunos, revivir la esperanza de lograr la recuperación de este sector.

De acuerdo con el Alcalde Mayor, se trata de un plan integral para transformar la Zona Rosa en aspectos de seguridad, limpieza y espacio público. Para ello, con una inversión de más de 27.000 millones de pesos, se llevará a cabo la intervención de unos 82.000 metros cuadrados de espacio público. Además, será clave contar con la colaboración de los residentes y comerciantes del sector, para lo cual se creará una asociación.

¿Es un objetivo ambicioso? Sí, y mucho más cuando sabemos que no ha sido el único intento por devolverle la armonía a la Zona Rosa, y que la de Peñalosa tampoco ha sido la única administración que le ha apostado al cambio. Por ello, es entendible el escepticismo de algunos, pero también es válido contemplar un nuevo, y ojalá definitivo, intento.

¡Apostémosle a la Zona Rosa! Nuestro reto, como comunidad, es fortalecernos y unirnos para exigir verdaderos cambios e inversiones duraderas. Al Distrito, por su parte, le corresponde cumplir cada una de sus propuestas y poner su mirada en este sector que tanto le ha dado a la ciudad.

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