El sinsabor que dejó la tala de árboles en El Virrey

El reloj no marcaba aún las nueve de la mañana y el parque El Virrey ya era tendencia en redes sociales. En las fotografías y videos, compartidos por la comunidad aledaña a este lugar, se veían varios operarios del Jardín Botánico de Bogotá (JBB) con motosierras, talando algunos árboles, a la vista de todos los transeúntes.

La escena corresponde al día de tala de árboles llevado a cabo por el JBB, luego de que la entidad anunciara, en febrero de este año, que daría de baja a 155 ejemplares arbóreos del parque El Virrey que estaban en riesgo inminente de colapso, y que compensaría el lugar con 32 nuevas especies.

Tras varias reuniones entre los residentes cercanos al Parque; la Red Virrey (Archi, Corpocountry, Corpochicó, Grupo Ecomunitario, Fundación Parque 80, AsoRetiro y Asovechino); el JBB; la Procuraduría delegada para Asuntos Ambientales y Agrarios; la Veeduría Distrital; la Secretaría de Ambiente (SDA); y el IDRD, el pasado siete de mayo parecía no haber ningún acuerdo, pues la comunidad se oponía a la tala, en principio, de 47 árboles, y alegaba la falta de transparencia y participación ciudadana.

Por aquellos días, el JBB aseguró que se trataba de un estudio y que aún no había nada definido. Además, voceros de la entidad señalaron que se tenía un concepto aprobado por la SDA desde el año pasado, con el que se autorizaba la tala de 40 árboles.

“Hicimos un recorrido con el JBB para ver cuáles árboles se talarían, pero al día siguiente salió en los medios de comunicación que la entidad ya había solicitado a la SDA el permiso para talar unos 155, es decir, eso no era un estudio preliminar”, asegura Juan Caicedo, ecólogo y representante del Grupo Ecomunitario.

De acuerdo con Caicedo, la comunidad ha intervenido fuertemente en el tema porque desde hace cuatro años está realizando una investigación sobre el valor ecológico del Parque. “Aquí se han hecho ejercicios de ciencia ciudadana con las universidades Nacional, Javeriana y El Bosque, todo orientado a que la gente entienda lo que pasa con este parque y así se tomen mejores decisiones”, dijo el ecólogo.

Días después, la Subdirección de Silvicultura, Flora y Fauna Silvestre de la SDA hizo un nuevo recorrido con los vecinos del Parque y determinó que de los 155 árboles que el JBB había pedido, ninguno estaba en riesgo de caída inminente, pero 86 debían recibir tratamiento. Además, determinó que 74 de aquellos ejemplares serían talados para un mejoramiento general del arbolado en áreas que están muy tupidas.

No obstante, el JBB solo pudo talar 47 árboles que estaban en el Parque Lineal –una parte de El Virrey que es administrada por el IDRD–, pues los 29 restantes estaban en el Corredor Ecológico de Ronda, la zona aledaña a la quebrada que es competencia del Acueducto.

Las compensaciones

Los vecinos de El Virrey y Chicó vieron con buenos ojos la tala de 74 individuos, siempre y cuando hubiera una compensación que, además de aportar al paisaje, aumentara el valor ecológico del Parque, en el que se han identificado 56 especies migratorias, 90 de aves, 10 de libélulas, 10 de abejas nativas, 4 de murciélagos y al menos 40 entre mariposas y polillas.

De acuerdo con la Resolución 7132 de 2011, para sacar las compensaciones existen unas tablas con varios criterios: el origen del árbol, si está en el manual de arbolado, o si está en alto riesgo. Esos factores van unidos a otros que definen con cuántos individuos vegetales plantados (IVPs) se debe compensar una zona. Precisamente, aquella cifra también causó malestar en la comunidad, pues, según Caicedo, en el estudio no se tuvo en cuenta que el parque El Virrey es suelo de protección y que por ende las compensaciones aumentan.

Según informó el JBB, “de acuerdo con el Concepto Técnico SSFFS-04077, que es definido pzr la SDA, la compensación será de aproximadamente 105 árboles por área del proyecto”.

‘No más robles’

De acuerdo con miembros de la asociación Archi y el Grupo Ecomunitario, la SDA le pidió a la comunidad que propusiera un listado de plantas –del manual de arbolado del JBB– para que fueran tenidas en cuenta en la compensación. “Seleccionamos 32, considerando que fueran aptas para el arbolado urbano; todas cumplían con los requisitos de seguridad, estética y biodiversidad. Sin embargo, nunca tuvimos una respuesta”, señalan.

La revista El Retiro confirmó las razones por las que no se tendrán en cuenta las sugerencias de la comunidad: “No pueden basarse solo en la biodiversidad, también se deben involucrar criterios medioambientales que permitan la medición de cada especie de árbol frente a su adaptación al clima, estrés, condiciones del suelo, resistencia a plagas y enfermedades”, informó el JBB.

Según la Resolución 316 de 1974, el roble y el nogal son especies en veda que, junto con el guayacán, atienden a los estándares del Manual de Silvicultura que contemplan, entre otras cosas, la protección de cuerpos de agua y el mejoramiento de suelos. Sin embargo, dicho argumento no convenció a los vecinos, quienes aseguran que “el parque está sobrepoblado de robles y guayacanes; si aumentan, en diez años ninguno prosperará. Necesitamos aumentar la resiliencia de El Virrey, lo que se logra mezclando el número de especies y no simplificando el arbolado”, explicó Caicedo, quien fue escogido para representar a la comunidad en la propuesta de compensaciones.

¿Maltrato animal?

El JBB asegura que “el día de la intervención (7 de mayo) se envió un correo informando a los veedores el procedimiento que se iba a realizar en el parque El Virrey”. Sin embargo, el Grupo Ecomunitario y Archi relataron que se les comunicó que la tala se haría el 8 de mayo, pero se realizó un día antes y sin ningún protocolo de seguridad. “Hicieron un estudio de nidos tres meses atrás, con una persona que no era experta en ornitología”, afirman.

Días después de la tala, la SDA confirmó en una carta que tras de la revisión se había observado avifauna, más no algún nido. Un argumento que resulta ilógico para Eric Mena, representante de la fundación Wolf, quien asegura que “la intervención se hizo en contra de la protección animal”, pues en un corredor ecológico como El Virrey, se han observado hasta cinco especies que perchan, anidan y forrajean en un solo árbol”, concluye.

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