Las alternativas de los bogotanos para una movilidad sostenible

Conducción ecológica

Con prácticas  sencillas de eco-conducción, cambio de horarios y una movilidad activa, usted podría reducir emisiones contaminantes mientras se desplaza en la ciudad.

La contaminación del aire causa más de 3 millones de muertes al año en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Una cifra que preocupa a las ciudades más habitadas y urbanizadas.

La movilidad es, sin duda, una de las principales causas de dicho problema ambiental. Desestimular el uso del carro particular y fortalecer el del transporte público son algunas de las estrategias que los gobiernos han aplicado para disminuir la contaminación.

No obstante, en ciudades como la nuestra el uso del transporte público ha resultado ser, en los últimos tiempos, una desagradable experiencia a causa de los trancones, la congestión en los paraderos y el mal estado de los buses.

Por fortuna, cada vez existen más alternativas para transportarse sin causar tanto impacto en el medio ambiente; una buena conducción de los vehículos y el uso de la tecnología han sido aliados a la hora de movilizarse, ya sea a pie o en transporte no motorizado.

Ahora bien, así como lo expone José Stalin Rojas, director del Observatorio de Logística, Movilidad y Territorio de la Universidad Nacional, junto a estas iniciativas es necesario que las comunidades exijan e impulsen la creación de espacios sin ningún tipo de invasión y libres de estrés y de humo: parques, andenes amplios, corredores con vegetación y mobiliario para depositar basura. Solo así la calle se convierte en escenario agradable y seguro para una movilización activa y para el uso de transporte no motorizado.

Eco- driving

Desde el siglo pasado existen programas de conducción económica, que por medio de normas sencillas de mantenimiento y conducción reducen la contaminación acústica, el consumo de combustible y las emisiones. Y aunque en una ciudad con tráfico alto no es viable conducir entre 60 y 80 kilómetros, sí es posible evitar los acelerones y los frenazos cuando se percibe el cambio del semáforo a rojo, pues lo ideal es dejar que el  carro llegue  con su propia inercia, frenando suavemente.

Néstor Rojas, experto en contaminación atmosférica,  añade que esa misma inercia es aprovechable mientras se bajan pendientes, donde se puede usar el cambio y el freno para ajustar la velocidad.  “No hay que olvidar que cuando se acelera muy rápido el vehículo no tiene tiempo para ajustarse a la mezcla del aire al combustible, lo que genera emisiones de hidrocarburos y material particulado que a su vez aumenta en los carros que no tienen mantenimiento adecuado o les alargan su vida útil”.

Cuando se suben pendientes se debe pisar el acelerador lo justo para mantener la velocidad y así mismo buscar un cambio donde no se cuelgue el carro y no se tenga que acelerar más ni frenar, explica Rojas. El experto recomienda, además, ser moderado con el uso del pito, pues unido al sonido de los motores puede alcanzar los 80 decibelios (dB); de acuerdo con la OMS, se recomienda no exponerse a más de 65 dB diarios.

Sinónimo de calidad de vida

Reducir el estrés y aumentar la satisfacción hace parte de la movilidad urbana sostenible. De acuerdo a un estudio hecho en diciembre de 2016 por Bogotá Cómo Vamos, una de las formas de lograr eso es cambiar el carro por la bicicleta.

Según dicho informe, tres de cada 10 bogotanos (8%) viajan al menos una vez a la semana en bicicleta, de los cuales el 83 por ciento dice sentirse satisfecho con este medio de transporte. Algo que no ocurre ni siquiera con el 11 % de los bogotanos que se mueve en carro particular, pues solo el 65%  se siente satisfecho.

Hacer una actividad física como caminar, patinar o montar bicicleta a la hora de desplazarse reduce siniestros de tránsito y costumbres sedentarias que causan hipertensión o diabetes. “Muchas veces, tanto los accidentes como las enfermedades generan costos en atención a víctimas o incapacidades, cuando se podría invertir ese dinero en programas de recreación, bienestar social o en obras de infraestructura para la movilidad sostenible”, afirma José Stalin Rojas.

Movimiento lento

Una gran tendencia conocida como el ‘slow’ (ir lento) busca que una era donde la sociedad y la modernidad van de la mano con  la inmediatez, se contrarreste con un estilo de vida menos estresante. La movilidad sostenible propone cambiar la rapidez por la comodidad, lo cual tiene un impacto positivo en los medios de transporte, pues se privilegia caminar, ir en bicicleta e incluso ir lento en automotores. Una forma de lograrlo, según José Rojas, es “movilizarse en horas valle, levantarse más temprano para ir en bicicleta, o caminar  por lo menos hasta donde normalmente se toma un taxi o desde la estación o el paradero”.

La tecnología, principal aliado

Las aplicaciones móviles han permitido que  no solo  se anticipe un accidente o un trancón, sino que se planee cada viaje y se sepa la distancia entre cada trayecto o el tiempo de espera. Una de ellas es Moovit, una ‘app’ en la que se pueden ver las rutas del servicio público, los paraderos más cercanos, los puntos de recarga de las tarjetas y las rutas más convenientes para el usuario. Esta herramienta también avisa cuándo la persona debe bajarse, y cuenta con alertas sobre accidentes, anomalías con el sistema y congestión en cada articulado.

Trabajar en casa

Los beneficios del teletrabajo no solo mejoran la calidad de vida de las personas, sino favorecen a las empresas en el ahorro de los servicios públicos hasta en un 15%. No salir de casa para ir a trabajar implica no hacer parte del tráfico vehicular ni de la demanda de transporte público.

Según un estudio hecho por un consultor externo del Departamento Nacional de Planeación (DNP), “un colombiano promedio pasa el equivalente a 20 días al año metido en un bus cuando el lapso normal de traslado entre la casa y el trabajo es de 30 minutos; todo exceso por encima de esa media es tiempo perdido (…). En Bogotá es de 67 minutos, es decir, que la gente gasta 37 minutos por día por encima de esa media, lo que representa 7 millones de horas perdidas y para el resto del país 4 millones de horas”.

Carro compartido

Si montar ‘bici’ o caminar no resultan ser buenas opciones para usted, hay otra alternativa innovadora que parece tener acogida principalmente entre los jóvenes: el carpooling o carro compartido.

Esta práctica incentiva a aquellas personas que tienen vehículo particular a compartirlo por medio de plataformas tecnológicas que conectan usuarios (conductores y pasajeros). De esta forma, se disminuye tanto la cantidad de vehículos en las calles como el número de personas que utilizan el transporte público.

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